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¿Quiénes Somos?


Esta sección reúne la trayectoria de la cátedra a partir de su fundación en 1997. La memoria histórica de los avances y retos de la Cátedra por la Infancia y Adolescencia, Ciro Angarita se construye en conjunto. Si usted ha hecho parte de este recorrido, no dude en compartirnos su anécdota al correo que aparece en la sección de contacto.

 

 

Fundación

 
Ciro Angarita Barón  

                             UNIVERSIDAD DE LOS ANDES


                                                              FACULTAD DE DERECHO

                                           CATEDRA CIRO ANGARITA POR LA INFANCIA


                                                                PONENCIA INAGURAL

                                                   CARLOS ENRIQUE TEJEIRO LOPEZ


                                         Santafé de Bogotá, Noviembre 27 de 1997.


 
LA NIÑEZ: UN ESPACIO PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA 
DEMOCRACIA.

Por: Carlos Enrique Tejeiro López. Introducción.Ninguna ocasión como ésta, para expresar ante el Auditorio Alberto Lleras de la Universidad de los Andes, la reflexión sobre quienes sufren en silencio, desposeídos del poder político, de los medios de difusión y de cualquier capacidad de conducción de los asuntos sociales. Traer su voz, que en un murmullo toca nuestras conciencias, nos invita a la reflexión sobre la forma como conducimos su mundo, sus anhelos, sueños e intereses vitales. Hemos conculcado sus vidas, mancillado sus sueños y destronado las fantasías de sus mentes. Por ellos, por los niños de Colombia, se inaugura hoy ésta Cátedra, que lleva el nombre de quien no cesara un instante en la defensa y la lucha por sus derechos, por su reconocimiento, por su vigencia en el discurso de la democracia colombiana. Me refiero a Ciro Angarita, magister magistrii, maestro de maestros, cuyas enseñanzas yacen profundamente arraigadas en quienes, como yo, tuvimos el privilegio de compartir día a ida, su existencia memorable. 
De modo pues, que hoy nos reunimos por vez primera, bajo la bandera de la Universidad de los Andes, a entregar a la comunidad universitaria y al mundo de la academia, este foro, nacido de la entraña de los anhelos, más caros, de las luchas más vívidas y de largos años de trabajo e investigación. Aquí habrán de darse cita todos aquellos a quienes les duele la causa de la infancia. En sus aulas quedarán para'" siempre sus voces, sus escritos, sus disertaciones sobre el niño y el adolescente colombianos: a ellos va dirigido nuestro esfuerzo, nuestra necesidad vital de comunicación con la sociedad, con la academia, con el pueblo todo.


CAPITULO PRIMERO: LA INFANCIA COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL

De los comienzos. Corría el año de 1974, cuando el maestro Angarita y un grupo de jóvenes profesores entre quienes recuerdo con gratitud a Víctor Manuel Moncayo y a WoIfgang Hart, se dieron a la tarea de introducir en nuestra incipiente facultad, los nuevos marcos metodológicos de orden interdisciplinario, que permitieran una nueva lectura de la sociedad. Era necesario cambiar a fondo la concepción del abogado como simple instrumentador de la ley. Abandonar la fría exégesis legal para adentrarse en el complejo mundo de las valoraciones universales, que como la ética general, permitirían dotar al estudiante de un marco de referencia amplio, desprovisto de dogmas a ultranza y de categorías indiscutibles. Se trataba de iniciar el largo trasegar hacia los valores, hacia las posiciones verticales en defensa del ser humano y de su dignidad. 
Para entonces, quienes estuvimos cerca de ellos, no alcanzábamos a entender la trascendencia del cambio: tímidamente llevados de su mano, fuimos entendiendo que el derecho como ciencia, no puede ser un fin en sí mismo, que el fin como tal es la persona, dotada de dignidad, su opción ética para la escogencia libre de sus caminos hacia el encuentro consigo mismo, su lucha visceral por la consolidación de sus anhelos. Y fue entre éstas ideas nuevas, donde conocí, guiado de su diestra mano, el concepto de "niño". Fue Angarita quien entendió antes que nadie en nuestro medio, que era necesario alterar las visuales clásicas del discurso legal, para poder "traer "por decirlo así, desde otras ciencias, conceptos que permitieran dotar a los infantes de derechos y garantías para entonces fuera de su alcance. Lo que conocemos hoy como el artículo 44 de la Carta Política, se debe en parte a su terca insistencia en advertir que quien está en desarrollo físico e intelectivo, no necesariamente debe considerarse como un subgrupo poblacional que requiere asistencia del Estado. Lo que nos enseño, es que quien está en desarrollo, es en sí mismo, una construcción social, superior al derecho mismo, y por ende titular como el que más de los derechos y garantías ya consagrados en el mundo de los adultos. O dicho en otras palabras: la ética de la justicia.

El ascensor italiano. 
Fue entonces, cuando entre bromas y risas, conocí el "ascensor italiano. Tenía yo para entonces veinte años de edad. Su vitalidad infinita, nos disimulaba el esfuerzo por estar en todo, saberlo todo. Todo, menos las escaleras. Cuando nos decía que le levantáramos de la silla para llevarlo en brazos al subirlas o bajarlas, al menos yo, sentía la punzada de la admiración. Su heroísmo hizo posible estar con nosotros, siempre, hasta hace pocas semanas. No sé dónde reposa su silla. Solo sé por donde se nos rompió el corazón. Y traigo a cuento esta anécdota, por cuanto de él aprendí la necesidad de elevar en brazos las limitaciones propias, para prestar el servicio a los demás. La vocación por la academia, la abnegada búsqueda de la verdad, a cualquier precio, como una de sus más valiosas enseñanzas. Entendido esto, comprender al niño y al adolescente, fue tan solo un paso en la formación, Lo conocimos como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de los Andes, hoy lo evocamos como se evoca a un niño que se ha ido: trasciende la ilusión de lo mucho que hubiésemos podido hacer a su lado pero nos consuela saber que la pulcritud de su talante permanece con nosotros.

El Duende Travieso. 
Ante los despojos de Eduardo Alvarez-Correa nuestro maestro fallecido dos días antes que Ciro, me decía sumido en el inmenso duelo que le ocasionaba la muerte de su amigo, que era necesario seguir adelante con las ideas y las posiciones éticas. Que Eduardo, como él le decía, nos iba a hacer mucha falta, y que cuando redactara las palabras de despedida que le habla solicitado nuestro Decano, iba a tratar de resaltar lo mejor de la condición de alvarez-correa: su vocación de maestro. Porque, me decía la última noche que compartí con él, que el conocimiento requiere de un proceso de construcción, en el que son vitales los actores involucrados. Pues, cómo construir sin el consenso y la participación de todos los actores? -De ahí, que al hablar de niñez, se requiera elaborar las ideas y los símbolos que pretendemos transmitir de cara a las realidades sociales del niño: no es suficiente la formulación conceptual. Se requiere, lo que él denominó La ética de /a acción. Y entendemos que en la acción, en el accionamiento de las fuerzas sociales existe una especialísima manera de construir la sociedad. Esa manera especialísima está cargada de trascendencia. ? Cómo insistió Angarita en la necesidad de la trascendencia. ! -Ir más allá de las formas sacramentales del Derecho, para consultar la esencia misma de los actos sociales: Cómo hablar de paz, sin justicia social? -Cómo hablar de niñez y juventud, sin replantear el fondo del problema de los pensum escolares, para garantizar la coexistencia valorativa en los Colegios y luego en las Universidades. Por eso, nos decía, es necesario actuar. 
Y en esta materia de la acción, profundizó en detalle en los mecanismos descritos en la Carta Política: las veedurías ciudadanas, la coparticipación en la dirección educativa y muchas otras actividades que le convirtieron en el líder de muchos y en blanco de resquemores y envidias de otros. 
Por eso, Alvarez-Correa lo llamaba, El Duendecillo Travieso., porque no había sitio ni esquina del discurso legal o constitucional porque el que no se colara con una idea sutil dirigida siempre a recordar la necesidad de la búsqueda ética, la construcción del ciudadano niño, la coparticipación en el diseño del Estado, la justicia social, la tolerancia, la pluralidad de pensamiento, la diversidad cultural y los derechos de los raizales,,,,,,,,,

Socha: Boyacá

A veces comentaba su infancia en Socha, Boyacá. Evocaba los caminos y las veredas cercanas a su colegio y en los recuerdos se advertía el amor inmenso por su tierra y su familia. Ese amor le hizo comprender la necesidad de fortalecer la familia como institución, pero más allá, mucho más allá de la formulación clásica: Lo familiar debe entenderse desde la solidaridad. En este contexto, el niño y todo lo que a él atiene, es prevalente en la medida, en que los adultos deben resolver sus diferencias atendiendo su interés superior. Así, la familia en virtud del principio de la solidaridad será responsable del niño, en asocio de las autoridades públicas y de la sociedad general. En extenso, marcó el principio de la solidaridad para la niñez, que habría de quedar plasmado en la sentencia T-523, como testigo perenne de su paso por la Corte Constitucional. Lo anterior desmonta un principio que ya había hecho carrera en la disertación sobre el así llamado "menor " el principio de la subsidiariedad, según el cual el Estado intervenía ante la ausencia de la familia. Solidaridad, responsabilidad, coexistencia para la atención del infante, interés superior, salvaguarda constitucional de los derechos del niño...... ..


 
CAPITULO SEGUNDO: LA NIÑEZ COMO ESPACIO DE CONSENSO.

Al revisar en el detalle el legado de Angarita, aparecen claros los rumbos y derroteros que habremos de recorrer desde la Cátedra por la Infancia. Será norte permanente, la tolerancia en la discusión, participación y exposición de los trabajos que aquí habrán de discutirse. Es un foro abierto, desde el cual podrán plantearse todas las posiciones. OMNIA DICIT, OMNIA AUDIT. Todo podrá decirse, todo podrá oírse, Porque, en tratándose de la academia, es de su esencia el discurrir, el indagar y recorrer caminos. Oír, explicar y sentir como se estructura el conocimiento, es esa su esencia. Y más aún aquí, en la Universidad de los Andes. 
Por eso, hablar de niñez, exige un ejercicio de tolerancia, de coexistencia con el otro, de búsqueda de identidades comunes, de caminos concurridos por todos, de acercamientos y ése tenderse la mano en la búsqueda de las soluciones: las minas que destrozan los niños campesinos, su miseria y explotación en el subempleo, la baja escolaridad, la exposición de la adolescente a la prostitución y manipulación por el adulto, el adolescente que colisiona con la ley penal, la violencia intrafamiliar, el maltrato y la mutilación del niño por aquellos a quien él ama, no son me pregunto esta noche, argumentos y temas suficientes para que entre todos lo intentemos todo, lo perdonemos todo, lo comprendamos todo, en la búsqueda de un mejor presente para nuestros niños y niñas colombianos? -La respuesta, nos llevará a estar de acuerdo en lo fundamental: La realidad, nos exige elevar el nivel de vida de los niños, abrir nuevos horizontes para ellos. Al proceder así, estaremos creando un espacio en el que estamos de acuerdo todos los actores: El niño no debe formar parte del conflicto que vivimos. Tal vez, entendiendo esto, podamos de consenso en consenso, alcanzar la paz social, que nos ha sido tan esquiva. 
Invitaremos pues al Gobierno Nacional y a los entes de la sociedad en general a vincularse al debate que se avecina alrededor de los trabajos para la Reforma del Código del Menor. Cuestiones tales como el sistema de adopciones, el estatuto penal de los niños y muchos otros temas habrán de ocupar la próxima agenda de discusiones que se avecina. El consenso alrededor de los intereses de los niños deberá primar en todo caso. 
Señor Rector: 
La Universidad de los Andes y nuestra Facultad de Derecho asumen hoy un enorme compromiso con la sociedad colombiana. Entregamos a la vida universitaria, ésta, la Cátedra Ciro Angarita Por la Infancia de Colombia. Estoy seguro que habrá de sobrevivimos para formar parte de la institucionalidad de la Universidad y del mundo académico colombiano e internacional.

Al finalizar, mi agradecimiento sincero a las organizaciones que hicieron posible ésta Cátedra Por la Infancia. A Marta Maurás. Emilio García Méndez y Cecilio Adorna de UNICEF, al doctor Henrique Tono Truco de las Fundaciones Restrepo Barco y FES. Quiero destacar el apoyo y solidaridad de quienes como Ángela Robledo y Adela Morales, cada una de ellas al frente de sus equipos de trabajo, hicieron de las largas jornadas momentos gratos de la amistad y entendimiento sinceros y a todas y cada una de las personas que con su desvelo hicieron posible éste sueño.Y en especial a ti, querido Maestro Ciro, por todo lo que nos diste !!!!!Mil Gracias.

 

Cátedra por la Infancia y la Adolecencia - Facultad de Derecho
Universidad de los Andes - Carrera 1 # 18 A - 70, Bloque RGC (Bogotá, Colombia)
Teléfonos:571- 3324536 - Fax: (571) 3324535 E-mail: catciroa@uniandes.edu.co

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